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Para mucha gente, los alimentos vienen de la tienda de comestibles. A varios les resultaría muy difícil determinar el verdadero origen de gran parte de lo que comemos. Sin embargo, los residentes de las islas de Cayos Cochinos, situadas en la costa norte de Honduras, saben exactamente de dónde provienen sus alimentos: el océano que está cruzando sus puertas.
En este lugar, no sólo su alimentación depende de la generosidad del océano, sino prácticamente toda su economía. Sin embargo, la pesca excesiva y la pesca industrial siguen generando presiones sobre sus recursos marinos. The Nature Conservancy está trabajando con socios y los habitantes locales para proteger sus arrecifes a través de educación, conservación y otros proyectos generadores de ingresos.
En 2007, TNC y la Fundación Cayos Cochinos identificaron casi 20 proyectos con el objetivo de aumentar los ingresos para las familias que dependen en gran medida del arrecife.
Uno de los proyectos era la construcción de un pequeño complejo turístico administrado por la comunidad de East End. La comunidad espera atraer turistas con dos cabañas ecológicas, que se construyeron con financiamiento externo, y un restaurante con vista al mar que sirve comidas garífunas tradicionales, financiado por TNC. TNC está sirviendo de nexo entre la comunidad y los proveedores de servicios de turismo para promover las mejores prácticas y garantizar la protección de los objetivos de conservación.
A su vez, la Fundación Cayos Cochinos, junto con TNC y otras asociaciones, han trabajado con las comunidades para establecer planes de gestión que fomenten zonas prohibidas para la pesca y la construcción de arrecifes artificiales que sirvan para que los peces pequeños se críen. También, por medio de otras asociaciones, se han aprobado leyes que en un futuro prohibirán la pesca industrial en el área marina protegida.
Todas estas iniciativas son importantes para crear sustentabilidad en los arrecifes y las comunidades de Cayos Cochinos. De acuerdo con Francisco Velásquez, profesor de East End, si no fuera por TNC, no seguirían viviendo en esa isla.
“Nuestra subsistencia depende de la pesca pero, en el pasado, venían grandes barcos y barrían con todos los peces del océano. No nos quedaba nada para comer”, afirmó Velásquez. “Pero ahora, con la conservación de esta área, los peces están regresando y, mediante el proyecto de turismo, estamos creando nuevas soluciones para aumentar nuestros ingresos y mejorar nuestras vidas”.
En Cayos Cochinos, estos proyectos no hubieran sido posibles sin Anthony Ives, un ex operador de bolsa de San Francisco, California, que en un momento administraba 50 mil millones de dólares para el estado de California y tras el 11 de septiembre se fue a Honduras por medio del Cuerpo de Paz. Creó la fundación Heart Ventures-Grupo de Apoyo al Desarrollo (IHV-GAD) para concentrarse en la educación, la conservación y la creación de puestos de trabajo, con la idea de que no es posible separar los tres objetivos.
“Hemos concluido que un enfoque integrado es mucho más sostenible y estamos felices de que TNC comparta nuestra visión a largo plazo hacia una conservación sustentable”, afirmó Ives. “Esperamos convencer a otras organizaciones de que, mediante un enfoque integrado que incluya la educación, podemos alcanzar un desarrollo sustentable y, al mismo tiempo, concentrarnos en el medio ambiente”.
Créditos Fotográficos (de arriba a abajo, de izquierda a derecha): Cayo Cochinos © Erika Nortemann/TNC; anguila en Cayos Cochinos © Oscar Torres; Mapa del Arrecife Mesoamericano © Marco Castro/TNC; Islas Ballestas, Reserva Nacional Islas y Puntas Guaneras © Doria Gordon/TNC; Desove de peces © Jeff Yonover; Tony Ives © Erika Nortemann/TNC.
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