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Por Rane Cortez. Adaptado en español por Leandro Ramos.
In English. Em português.
Esta es la primera parte del diario de viaje de Rane Cortez, nuestra especialista en REDD+. Algunas semanas atrás, Rane y otros científicos de TNC estuvieron en São Félix do Xingu, en la Amazonía brasilera, donde TNC desarrolla un programa piloto para reducir las emisiones resultantes de la deforestación y degradación forestal.
Lea también las siguientes partes del diario de Rane: Parte 2 - Pastizales (y oportunidades) a la vista y Parte 3 - "El cacao es para nosotros, y los árboles...".
“¡Aquí está!”, grita uno de nuestros científicos, anunciando que ha georeferenciado el primero de muchos puntos que visitaremos durante los diez días de viaje que tenemos delante de nosotros. Nuestro compañero está metido en una intrincada maraña de enredaderas espinosas cubiertas por hormigas picadoras. Nuestro GPS tiene un sentido de humor muy particular.
Mientras avanzamos hacia el siguiente punto, pienso en lo difícil que es explicar lo que estamos haciendo en estas “enredaderas infernales”, como hemos bautizado afectuosamente al punto. Estamos en São Félix do Xingu, uno de los más grandes municipios de la Amazonía brasilera, compuesto por 8.4 millones de hectáreas (¡un área más grande que Panamá!).
Puede parecer complejo si profundizamos en los detalles, pero la estrategia de nuestro trabajo con carbono forestal es bastante sencilla:
¡Es ahí donde entramos nosotros!
El objetivo de nuestro viaje es evaluar las condiciones de la cubierta vegetal en São Félix y preparar una próxima visita para hacer estimaciones de cuánto carbono está almacenado en los bosques del municipio. Para ello, visitamos varios puntos en diferentes bosques de São Félix. Estos puntos son lugares específicos donde un satélite dispara un rayo láser desde el espacio y recoge datos sobre el tamaño y altura de los árboles. Cuando vamos a este punto exacto y miramos estos mismos árboles ‘en persona’, podemos evaluar la exactitud de los datos obtenidos por el satélite.
El próximo verano volveremos y mediremos cuidadosamente las dimensiones de los árboles en unos 30 puntos. La información que recojamos sobre la densidad del carbono nos ayudará a determinar cuántas toneladas de carbono se emiten cada año cuando los bosques de São Félix son talados para la ganadería vacuna o degradados por la explotación forestal. Así podremos estimar cuánto dinero, en recursos internacionales, podría recibir São Félix por la reducción de sus emisiones.
Finalmente, podremos medir y monitorear la eficacia de las estrategias de reducción de emisiones que aplica el municipio. Esto forma parte de un programa internacional denominado Reducción de las Emisiones de la Deforestación y Degradación Forestal y Manejo y Aumento de las Reservas de Carbono, más conocido por sus siglas REDD+. No es el nombre más atractivo, lo sé.
Comenzamos nuestro viaje en SEMATUR, la oficina de la secretaría ambiental en São Félix. Allí nos reunimos con el Alcalde, el Secretario de Medio Ambiente y otros funcionarios que nos ayudan a planificar nuestra ruta. TNC ha trabajado con el municipio durante un par de años y ha construido sólidas relaciones con varios socios que son fundamentales para el éxito de nuestro viaje y para la iniciativa REDD+ en general.
Después de discutir las alternativas para nuestro itinerario, decidimos establecer nuestra base en la parte centro-occidental del municipio, en una hacienda ganadera y maderera privada, propiedad de José Wilson, el presidente del gremio local de productores rurales, que ha ofrecido hospedarnos en su casa. Desde este campamento base también se puede acceder a un área protegida – con el permiso de ICMBio, el instituto responsable de la administración de las áreas protegidas federales de Brasil, podremos entrar en ella. Esto nos permitirá examinar los bosques en dos diferentes tipos de uso del suelo: en una hacienda ganadera y en un área protegida. Con el plan establecido, nos aprovisionamos bien (hamacas, mosquiteros y comida) y nos ponemos en marcha.
La hacienda se encuentra a cinco horas de viaje por caminos de tierra salpicados de baches del tamaño de nuestra camioneta. Seguimos un mapa dibujado a mano por alguien en el pueblo que decía conocer la ruta, y paramos frecuentemente para preguntar a la gente si seguimos todavía el camino correcto. Mientras rodamos, me impresiona el paisaje que atravesamos, los pastizales interminables.
Con cada rebaño de vacas que dejamos atrás, trato de imaginar que este paisaje desnudo era antes parte de la selva amazónica. Desde la escuela primaria he tenido ganas de hacer algo para ayudar a protegerla. Ahora estoy aquí y me doy cuenta de que ese “algo” es mucho más complejo – pero mucho más inspirador – de lo que ya me había imaginado.
Lea las siguientes partes del diario de viaje de Rane Cortez: Parte 2 - Pastizales (y oportunidades) a la vista y Parte 3 - "El cacao es para nosotros, y los árboles...".
Rane Cortez es especialista en REDD+ de TNC. Vive en Belém, en la Amazonía brasilera.
Leandro Ramos es especialista en Comunicación y Mercadeo de TNC en la Amazonía.
Créditos fotográficos (izquierda a derecha, de arriba a abajo): Peter Ellis, científico de TNC, durante trabajo de campo en São Félix do Xingu © Rane Cortez/TNC; Rane Cortez © Peter Ellis/TNC; Racimos de asaí, Brasil. © Haroldo Palo Jr.Don Guillermo, Pueblo Cofán © Diego Ochoa/TNC.
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