TNC

 

Racimos de asaí, Brasil. © Haroldo Palo Jr.

Profundice conocimientos


Valle de Cuatro Cienagas, México © Mark Godfrey;
Mire la galería de fotos conservación de fuentes de agua dulce en América Latina.


Tracajas © Fábio Maffei;TNC y un grupo de investigadores de la Universidad Federal de Amazonas en Brasil trabajaron con líderes indígenas para diseñar un proyecto que ayuda a mantener estable la población de tortugas de rio.

Alrededor del globo

© Aurelio Ramos/TNC (Sierra Nevada, Colombia)
TNC colabora con las comunidades indígenas en la Sierra Nevada de Santa Marta para restaurar la vitalidad de sus tierras.

Un residente del acaizal escala una palmera  © Haroldo Palo Jr.

por Margaret Southern. Traducido y adaptado por Daniela Mibelli

Ha estado desde hace años en las tiendas naturistas, pero recientemente se ha convertido en un alimento presente también en cualquier supermercado: jugo de asaí, helado y yogurt con sabor a asaí, barras energéticas de asaí y suplementos alimenticios de asaí. El envoltorio usualmente utiliza las palabras “super alimento” para describir esa baya originaria de Latinoamérica, que posee altos niveles de antioxidantes.

El asaí puede “estar de moda” en varias partes del mundo, pero para los pueblos indígenas de Oiapoque, al norte del estado de Amapá, en Brasil, el asaí ha formado parte de su dieta diaria desde hace siglos. Ahora que el mundo ha descubierto las múltiples propiedades nutritivas de esta fruta, TNC está trabajando con las comunidades locales para que logren soportar el peso de la creciente demanda.

Árboles altos y cuchillos afilados

El asaí crece en palmas que alcanzan de 15 a 30 metros de altura. En el poblado indígena de Açaizal en la reserva indígena de Uaçá, los árboles que le dan el nombre al poblado son abundantes en frutos. Para alcanzar los racimos de bayas que se encuentran en el tope de los árboles, los locales utilizan el mejor de los equipos que tienen disponible: ellos mismos.

Utilizando únicamente una rama de palma amarrada alrededor de sus pies para mantener apretadas sus piernas al tronco y un afilado cuchillo entre sus dientes, ellos toman turnos para escalar los altos árboles, cortar un racimo de frutas y deslizarse lentamente de regreso a tierra. Para un espectador parece increíblemente peligroso, pero niños y niñas de apenas siete u ocho años ya comienzan a entrenarse para poder cosechar las codiciadas bayas.

En esta área de la región amazónica en Brasil, la pulpa de asaí se sirve fría – de ser posible – y mezclada con azúcar y tapioca. La pulpa, la cual tiene la consistencia de un flan, tiene un color violeta profundo y puede manchar sus dientes y labios como si fuera vino tinto barato.

Una cosecha más abundante

Las comunidades indígenas en el estado de Amapá se han alimentado con asaí por generaciones. Pero esta creciente popularidad ha inspirado a los residentes a explotar este abundante recurso natural de una manera económicamente efectiva. Recientemente, la Secretaría Extraordinaria para Pueblos Indígenas (SEPI), una agencia del gobierno local, ha dictado un taller en dos poblados indígenas cubriendo diversas técnicas para lograr producir cosechas más cuantiosas de asaí sin poner más presión sobre el medio ambiente. Y ahora, TNC y los líderes indígenas de la región han identificado la producción de asaí como una de las prioridades en la estrategia de manejo de recursos naturales en las comunidades de Oiapoque.

El cacique del Açaízal, José Damasceno Karipuna, asistió a uno de los talleres. Allí aprendió a identificar cuales árboles deben ser removidos para plantar más palmas de asaí. Estas deben tener cinco metros de separación entre ellas para optimizar al máximo la eficiencia. Ya que la palma toma 10 años para dar frutos, cualquier iniciativa comercial todavía está varios años en el futuro, pero, mientras tanto, Karipuna espera impaciente el próximo taller, donde aprenderá a diversificar los productos derivados del asaí – transformándolo en mermeladas o helados.

“Es un proyecto en evolución, pero espero que en el futuro podamos vender las frutas y la comunidad pueda gozar de los beneficios económicos,” dice Karipuna.

Los residentes del Açaízal también están explorando otras actividades generadoras de ingresos, como la apicultura. TNC ha auspiciado talleres de apicultura y a través de una institución asociada, el Instituto Peabiru, ayudó a organizar un paseo al poblado quilombola de São Pedro dos Bois, también en el estado de Amapá, donde la producción de miel ya está en marcha desde hace muchos meses.

“Yo me sentí motivado por ese otro poblado – fue inspirador verlo todo en practica,” dijo Evandro Karipuna. “São Pedro dos Bois ya está generando ingresos a partir de la apicultura y eso está mejorado su calidad de vida. Nosotros queremos ver eso aquí y ver a nuestros hijos perpetuándolo en el tiempo también.”

Una relación duradera

TNC ha estado trabajando en el manejo de recursos naturales con las comunidades indígenas en la región de Oiapoque desde hace casi una década. A través de los años, TNC ha combinado su experiencia científica con la sabiduría tradicional y milenaria de los habitantes locales para crear etnomapas de la región, esbozar planes para combatir el sobrecosechamiento de ciertas especies (Lea sobre como TNC ha ayudado a recuperar la población de tortugas de río en Oiapoque), y desarrollar estrategias para luchar contra amenazas territoriales como nuevas carreteras que atraviesen sus tierras ancestrales. 

Al trabajar directamente con las comunidades para brindarles apoyo técnico en el manejo de sus recursos naturales y en la creación de la primera Política Nacional para el Manejo Ambiental de Tierras Indígenas (conocida en Brasil por la sigla PNGATI), esperamos asegurar que esas comunidades tengan en su poder las herramientas políticas y económicas para gerenciar sosteniblemente sus recursos en la actualidad y por muchos años en el futuro.

Margaret Southern trabaja como escritora para The Nature Conservancy.
Daniela Mibelli trabaja como especialista de marketing web para The Nature Conservancy.

Créditos Fotográficos (Izquierda a derecha, arriba a abajo): Un residente del Açaizal escala una palmera © Haroldo Palo Jr;  Racimos de asaí, Brasil © Haroldo Palo Jr.; Valle de Cuatro Ciénagas, México © Mark Godfrey; Tracajas © Fábio Maffei; Sierra Nevada, Colombia © Aurelio Ramos/TNC.