Brasil
Comunidades indígenas colaboran con retorno de tortugas

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por Cara Goodman y Leandro Ramos, traducido al español por Daniela Mibelli
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Imaginarse en medio de la selva amazónica es quizás escuchar los llamados de pájaros tropicales, pescar pirañas en el río más grande del mundo o casi sentir los millones de insectos caminando y arrastrándose por todas partes, incluyendo brazos y piernas.

Pero la verdad es que uno no piensa en tortugas de río. Comparadas con la espectacular variedad que ofrece la Amazonía, las siempre lentas tortugas verde-marrones son… bastante aburridas.

Pero para las comunidades indígenas que viven al norte de la Amazonía brasilera, estas tortugas de río o tracajás, son cualquier cosa menos aburridas –han sido parte esencial de su dieta y cultura por muchas generaciones. Sin embargo, la sobreexplotación ha hecho que sus poblaciones se hayan diezmado. Es por esto, que TNC está trabajando con miembros de la comunidad e investigadores de una universidad para estabilizar y proteger las poblaciones de tracajás (Lea también sobre cómo TNC está ayudando a las poblaciones de Oiapoque a obtener cosechas sustentables de asaí).

¿A quien le importa una tortuga de río?

Las comunidades indígenas del norte de la selva Amazónica brasilera han dependido de las tracajás desde que tienen memoria. Las tortugas adultas y sus huevos son su fuente primordial de proteína y también inspiración para múltiples expresiones artísticas e historias. Algunas veces, las tortugas se convierten en consentidas mascotas. Sus caparazones son utilizados para la construcción de “gaw-gaws”, instrumentos musicales llenos de color que armonizan con el resto de los sonidos de la selva.

En Oiapoque, una región en el Estado de Amapá, Brasil, donde cuatro tribus indígenas viven en tres reservas contiguas, el crecimiento de la población ha puesto a las tortugas bajo una enorme presión. Hace casi una década, aún aquellos cazadores más hábiles estaban teniendo dificultades para lucirse: las poblaciones de tracajás estaban disminuyendo y muy rápidamente. En el año 2001, los líderes de las tribus se reunieron y decidieron que había que hacer algo al respecto.

Haciendo planes

Los líderes se unieron a TNC y a un grupo de investigadores de la Universidad Federal de Amazonas para diseñar un proyecto que ayudara a mantener estable la población de tracajás – proporcionando a largo plazo una fuente de proteína para las crecientes comunidades, preservando una parte importante de la cultura indígena regional, cultivando el sentido de responsabilidad por la conservación de la naturaleza en los niños y asegurándose de que los grupos indígenas tuvieran planes viables para mantener su dependencia tradicional y de poco impacto en los recursos naturales.

Después de trabajar con las comunidades para evaluar el estado de las poblaciones de tracajás, TNC – en coordinación con otros investigadores y técnicos- desarrolló un plan para ayudar a la recuperación de esas poblaciones. El plan depende de las comunidades locales y sus niños para el cuidado de los huevos y las pequeñas tortuguitas cuando se encuentran en su estado más vulnerable. TNC también ha entrenado a agentes ambientales locales para que apoyen esos esfuerzos.

El proyecto funciona de la siguiente manera:

  • En septiembre, agentes ambientales y técnicos en campo, dependiendo del conocimiento de los locales sobre los lugares de anidamiento para ubicarlos, reubican cuidadosamente los huevos en áreas cercadas y monitoreadas.
     
  • En diciembre, las tortuguitas comienzan a nacer y en ese momento son distribuidas a familias que estén dispuestas a cuidarlas en grandes contenedores plásticos.
     
  • De enero a abril, las familias participantes, y  especialmente sus niños, cuidan las tortuguitas diariamente: les cambian el agua, les alimentan con productos vegetales locales como bananas, arroz y hojas de patatas dulces y las ponen a asolearse por un período apropiado de tiempo.
     
  • En un determinado día del mes de mayo, los niños y sus familias regresan las tortuguitas al mundo natural en ríos y riachuelos locales.

En los últimos tres años, las comunidades han retornado 777 tracajás a su hábitat natural y se espera que el programa continúe creciendo en el futuro.

Con el pasar del tiempo, los participantes creen que podrán aumentar las poblaciones de tracajás a números suficientes para cubrir la demanda –aún demandas progresivas, debido al crecimiento de la población.

“Mientras existan comunidades indígenas en Oiapoque, nosotros conservaremos las tracajás para las generaciones futuras” dice Paulo Roberto da Silva, un líder del pueblo Galibi-Marworno.

El hecho de incorporar a los niños en el proyecto es importante para desarrollar en ellos un sentido de responsabilidad y administración de los recursos naturales de los que dependen todos en la comunidad. El proyecto también asegurará que tantos ellos como sus familias continúen recibiendo la nutrición que necesitan a través del apego a los recursos tradicionales de su cultura, los cuales, sin la intervención de la conservación, podrían pasar a formar parte de leyendas folklóricas locales.

Cara Goodman trabaja como escritora y gerente de marketing para The Nature Conservancy.
Leandro Ramos trabaja como escritor y especialista de marketing para The Nature Conservancy.
Daniela Mibelli trabaja como especialista de marketing web para The Nature Conservancy.

Créditos fotográficos (izquierda a derecha, de arriba a abajo): Niños retornan tracajás al mundo natural © Fábio Maffei; Joven conservacionista mide tracajá. © Fábio Maffei; Valle de Cuatro Cienagas, México © Mark Godfrey; © Aurelio Ramos/TNC (Sierra Nevada, Colombia).